El
hackeo a las casillas de mail de ministros de la Corte Suprema cayó en manos
de la jueza
Arroyo Salgado , quien parece dispuesta a ir a fondo en
la investigación.
La "Side paral el a"
que le adjudican al ministro de Justicia, los "cyberbatatas" y la puja
Stiusso-Pocino que enfureció a
Cristina.
Buenos Aires, lapolíticaonline, 28/05/08,
20:52
Por estos
días, los nombres de Iván V el ázquez
y Pablo Carpintero rebotan en la cabeza de Aníbal Fernández como un pinball
imparable. Estos dos ex agentes de la Side, exiliados en Montevideo y que
dicen temer que los asesinen, son los principales sospechosos de las recientes
denuncias de hackeo a las casillas de mail de algunos ministros de
la Corte
Suprema de Justicia de la Nación, las cuáles repercutieron
directamente en el t el éfono de Cristina Kirchner.
La
cuestión sumó porotos a la preocupación en las últimas horas por una decisión
clave. El Juez Federal Sergio Torres, a cargo d el Juzgado de Instrucción Criminal y Correccional
Federal Nº 12, decidió remitir a su colega de San Isidro, Sandra Arroyo
Salgado todas las actuaciones de la investigación judicial que intenta
determinar la existencia de una banda de ciberespías que habrían ingresado
ilegalmente a correos el ectrónicos
de particulares, entre los que figurarían no pocos políticos, jueces y
periodistas. Esta banda, se la menciona como vinculada al ministro Aníbal
Fernández y los ex espías V el ásquez
y Carpintero la bautizaron en su entrevista con Perfil como " la Gestapo K ".
¿Por qué
este cambio de manos en el
expediente resulta tan importante? Fuentes judiciales afirman que Arroyo
Salgado, esposa d el fiscal Alberto
Nisman, tiene una exc el ente
sintonía con la Corte y estaría dispuesta a seguir los mandamientos que
el presidente, el juez Ricardo Lorenzetti, enfurecido por la
noticia de lo que ocurrió con su correo el ectrónico, bajó en forma directa: ir a fondo con
la causa.
El propio
Lorenzetti habría sido quien hizo estallar la bomba en la Casa Rosada.
Según fuentes judiciales, el titular de la Corte se comunicó con
la
presidenta Cristina Kirchner para informarle de lo sucedido.
Ella, enfurecida, inmediatamente pidió una sanción contra los responsables. El
nombre de Aníbal Fernández, volvió a aparecer mencionado en esas horas de
extrema tensión.
Ahora,
fuentes judiciales comentan que la jueza federal y el titular de la Fiscalía Nro 2 de dicha
jurisdicción, Alberto Adrián Gentili, consideraron que la denuncia de
Lorenzetti puede tener r el ación con
una causa que tramitan desde hace más de un año, por la cual se investiga
el espionaje ilegal sobre
funcionarios, políticos y particulares. En tal sentido, se consideran
competentes, por el principio de
"conexión de causas" para agregar la denuncia d el alto tribunal a su propia investigación. El juez
Torres finalmente concedió ese pedido.
La interna
Stiusso-Pocino
Toda esta
movida no está descolgada de la realidad que se vive puertas adentro
d el edificio de int el igencia d el Estado. En las oficinas de la Side se vive una
cruda interna entre el Director de
Operaciones de la Side, Antonio Stiusso (Alias Jaime Stiles) y el kirchnerista Gustavo Pocino, conocido por una
foto que le sacó Perfil en short saliendo d el mar.
Según
fuentes de la justicia, fue Pocino quien expulsó a los espías en cuestión por
orden directa de Cristina, a quien responde sin intermediarios.
Por esto,
quienes giran en torno a la cúpula presidencial afirman que, en caso que la
investigación llegue finalmente hasta el Ministerio de Justicia, desde Olivos están
dispuestos a soltar todo el
"lastre" que sea necesario, "hasta el más alto niv el ", afirmaron a La Política Online , con tal de
no vivir un enfrentamiento con la Corte.
Malos antecedentes
Vale
recordar que una situación similar ya tuvo en el ojo de la tormenta al ex ministro
d el Interior. Fue cuando algunas
versiones daban cuenta que el
general de Brigada ya retirado, Alberto Montero, estuvo detrás de un
"carpetazo" contra la ministra de Defensa, Nilda Garré. El reemplazo que se
mencionaba en ese momento para Garré era Aníbal.
Un
escándalo muy serio ocurrió en ese momento, cuando la ministra denunció que
había sido víctima de espionaje por parte d el Estado. El resultado fue que Montero terminó
desplazado de su cargo y pasado a retiro. Pero esto asunto podría resurgir en
la causa que maneja la jueza Arroyo Salgado.
La Justicia le da la
espalda
No sólo
por esto vive días difíciles Aníbal Fernández, quien pasó de ser
el funcionario más mediático
d el gobierno kirchnerista a
permanecer en las sombras y con esporádicas apariciones, ahora lejos de su
verborragia picante y polémica. Así, evita apariciones en radios y diarios que
lo dejen a la luz de la noticia.
El asunto
de los espías exiliados en Uruguay y que responderían directamente a sus
órdenes –aparentemente recalaban en la Policía aeronáutica que está bajo su
órbita- pone todo el asunto en
jaque, ya que institucionalmente la repercusión de un conflicto entre
el Ministerio de Justicia y
la Corte
Suprema es incalculable.
Por esto
y varias otras cuestiones que hacen a su andar diario, el ámbito judicial hoy no toma a Fernández como un
interlocutor válido. Basta con ver en las noticias que la propia Corte
Suprema ordenó el
aumento de su el dos de los
judiciales sin siquiera pasar por la revisión d el Ministerio para darse cuenta d el "ninguneo" a Aníbal.
"Hoy,
Aníbal Fernández en Tribunales está mal. Ni la Corte ni los camaristas lo
atienden", explicó a La Política Online una fuente
judicial.
Incluso,
ya hay un nombre para estos operadores cibernéticos puesto en los pasillos de
la Justicia: Los "cyberbatatas" o "cyberpatoteros" . "El nombre surgió porque
dicen que se trasladó a este mundo tan especial de la Justicia y lo digital,
la lógica de los batatas d el
conurbano", argumentó entre risas el vocero.
Este
medio ya dio cuenta en su momento de la difícil situación que atraviesa
el ministro en el ambiente de la Justicia. Incluso , cuando
se sospechaba que quien había contratado el servicio de T el mex como proveedor de la Corte Suprema , justo antes de
los hackeos, era el propio ministro
de Justicia.
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