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RESISTENCIA (Especial para Urgente24). Ocurrió ayer en Pampa del Infierno. Un grupo
de entre 15 y 20 productores agropecuarios 'autoconvocados' que se trasladaban en 3 camionetas consiguió boicotear el acto
de inauguración de oficinas de Administración Tributaria Provincial (ATP) y de la AFIP (Administración Federal de Ingresos
Públicos), con bocinazos e insultos al gobernador, Jorge Milton Capitanich.
Fue una tragedia para el kirchnerista Partido
Justicialista chaqueño, que anhela con regresar a Capitanich a la escena nacional creyendo que será un pasaporte a la administración
de más recursos no coparticipados del Tesoro Nacional.
Pero fue una tragedia también por otro motivo: la victoria 2007
del PJ sobre la alianza que lidera la UCR fue escasa, y es evidente que Capitanich ya no podrá contar con el voto rural en
2009. Cabe preguntarse cómo espera triunfar en comicios transparentes.
Una angustia similar a la que vive Capitanich
viven por estas horas Sergio Urribarri en Entre Ríos; Daniel Scioli en Buenos Aires; Juan Manuel Urtubey, en Salta; José Alperovich,
en Tucumán: su desplazamiento a zonas rurales parece muy problemático.
Ni hablar de varios centenares de intendentes
municipales, legisladores nacionales y provinciales. Si bien los Kirchner insisten en que el voto urbano es más importante
que el sufragio rural, hay enormes geografías de la Argentina donde predomina el voto rural, que no es la que transitan los
Kirchner, cada vez más en avión o en helicóptero, pero sí sus aliados y colaboradores.
Por supuesto que Capitanich
intentó reponerse de inmediato, organizó un acto de desagravio del Partido Justicialista de Chaco, prometió venganza y reclamó
el apoyo de su gabinete.
Pero lo que ocurrió no puede borrarse, y la estrella en ascenso entre los Kirchner -que decidieron
olvidar que fue el jefe de Gabinete de Eduardo Duhalde, a cargo de la devaluación y pesificación asimétrica, y antes un admirador
confeso de Carlos Menem, cuando se instalaba por temporadas en la Jefatura de Gabinete en manos de Jorge Rodríguez- sufrió
un durísimo 'escrache'.
Las advertencias de que la sociedad argentina regresa a escenarios de 2001, donde prevalecía
el "Que se vayan todos" y los 'escraches' a los réprobos, parecen cumplirse.
Los
acontecimientos
En Pampa del Infierno, luego del corte de la cinta y cuando hablaba el ministro de Economía
provincial, Eduardo Aguilar, comenzaron a llover huevos a los funcionarios presentes, incluyendo al intendente municipal de
Los Frentones, Orestes Paoletti.
Aguilar perdió el hilo de su discurso. Y durante unos 12 ó 13 minutos prevaleció el
caos absoluto. Fue muy grave y también muy tragicómico. La escasa presencia de personal policial muy inexperto (es la que
policía que tiene el Chaco), y la indignación de los 'autoconvocados', provocó desbordes y casi una batalla campal en una
localidad que, curiosamente, se llama Pampa del Infierno.
'El Coqui' Capitanich tuvo que renunciar a discurso y regresar
a esta capital provincial.
Había otro acto programado en Taco Pozo, cerca de Santiago del Estero, pero le dijeron al
gobernador que era posible que ocurriese otro 'escrache' en su contra, y que podría ser más complicado porque es aún más rural
que Pampa del Infierno.
Furioso, Capitanich subió a su helicóptero, rumbo a Resistencia. Desde La Rioja, participando
de la 52º Reunión Plenaria del Consejo Federal del Trabajo, su ministro de Gobierno, Jorge Alcántara, manifestó su repudio
al 'escrache' y habló de "grupos retrógrados”.
Nadie se hará cargo de ese episodio de violencia política, y todos
le pidieron explicaciones al intendente municipal de Pampa del Infierno, Marcelo Piccoli, pero éste no tuvo respuestas. Sí
reconoció que había rumores de que lloverían los huevos sobre Capitanich pero que no le prestó atención porque le parecía
que los productores andaban exagerando.
Allegados a Piccoli intentaron, después, culpar a productores cordobeses y
salteños radicados en la zona. Es obvio que no quieren más complicaciones con los productores agropecuarios, y la policía
de Pampa del Infierno aclaró que entre los agresores no identificó a nadie del lugar.
Desencajado, el ministro Aguilar
aceptó la explicación policial: “Eran 15 ó 20 supuestos productores, la gente de Pampa del Infierno dice que eran cordobeses.
Nos agredieron de palabra, con bocinazos y luego con huevos".
Aguilar se quejó pero apuntó, además, a la movilización
multitudinaria en Rosario, Santa Fe: “Es una falta de respeto a la investidura del gobernador. Me parece que están alentadas
por algunos de los discursos exaltados de los últimos días de los dirigentes del campo”.
Y advirtió a los intendentes
municipales: "Deberían tener el cuidado de velar y cuidar la figura del gobernador cada vez que se desplaza a alguno de sus
pueblos”.
La realidad es que Capitanich quedó encerrado en Resistencia y un par de localidades más de la provincia.
Es el problema que padece hoy día el Partido Justicialista, con la estrategia de choque de su nuevo presidente, Néstor Kirchner:
queda arrinconado en los centros urbanos, renunciando a la vasta geografía rural argentina.
Capitanich fue recibido
anoche en la sede del justicialismo chaqueño por 100 dirigentes amigos suyos: le prepararon una interminable ovación del Consejo
Provincial y luego ocurrió una encendida asamblea en la que volvieron a sonar duras acusaciones contra el sector agropecuario.
Se escuchó: “Golpistas”, “genocidas”, “desestabilizadores” y “mercenarios”.
También leyeron un documento dictado a las apuradas por el propio Capitanich para condenar la agresión hacia su persona:
“El justicialismo del Chaco repudia enérgicamente la agresión de la que fuera objeto el gobernador por un grupo minúsculo
de activistas que a todas luces están siendo fogoneados e incentivados políticamente por sectores antidemocráticos que pretenden
enancarse en reclamos sectores cuya legitimidad no le son propias”, leyó Julio René Sotelo, quien destacó que el movimiento
“apoya en forma irrestricta a la presidenta y al gobernador, en el absoluto convencimiento que la política que vienen
desarrollando está orientada a mejorar la distribución de la riqueza, a la inclusión social, al crecimiento con empleo y equidad
y al respeto por los derechos humanos”.
Capitanich tomó la palabra para decir lo que no dijo en Pampa del Infierno:
que él había sido víctima de “vivos que hoy son revolucionarios en las rutas”, que “mienten” al decir
que fueron “perjudicadas por este gobierno”, y explicó: “Los gobernadores no somos alcahuetes ni chupamedias
de nadie, nosotros defendemos a nuestras provincias y lo hacemos compartiendo un proyecto nacional de crecimiento e inclusión”.
A
Capitanich le molesta que le llaman "ChupaKirchner", y que no se entienda que "todo lo hace por el Chaco", según un secretario
de Estado.
El gobernador advirtió “caerá sobre los terratenientes con todo el peso de la ley, para recuperar
hasta la última hectárea mal adjudicada, porque nadie los va a meter presos por protestar. Los vamos a meter presos por delincuentes.
Si me quieren tener de enemigo, me tendrán de enemigo”.
En tanto, Raúl Castells, del Movimiento Independiente
de Jubilados y Desempleados, se sumó a la protesta que cumplen los productores agropecuarios en Sáenz Peña y tildó de traidor
al dirigente del sindicato rural Aprocha (Asociación de Productores del Chaco), Daniel Karvan, por no encolumnarse a la decisión
de las bases.
Castells llegó a Chaco el viernes y viajó hasta uno de los bastiones de los productores, Roque Sáenz
Peña, ciudad termal, donde cuestionó a Daniel Karvan, quien explicó que su abogado le sugirió no manifestarse en las carreteras
ante la cantidad de acciones judiciales que pesan contra otros chacareros y que el corte de ruta corta la cadena de pagos
"que tambien nos afecta a nosotros".
Pero ni los productores ni Castells ahorraron munición verbal contra Karvan, cuya
estabilidad al frente de Aprocha ahora está en discusión. De hecho los 'autoconvocados' superan en cantidad a los afiliados
a esa entidad.
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