Cómodamente sentado en el avión
presidencial Tango 01, el piquetero Luís D'Elía había llegado a Salta para
acompañar a la presidente Cristina que hablaría en la ceremonia organizada con
motivo del 25 de Mayo. Desde el comienzo, el acto quedó deslucido por un
encontronazo entre sindicalistas de la UOCRA y de los camioneros, que a
garrotazo limpio se disputaban los mejores puestos frente al
palco.
Transcurrido este suceso que
inevitablemente incidió en el ánimo de la virtual presidente de la Nación,
cuando subió al estrado su vista se posó en un público reducido y poco
entusiasta, detalle que se sumó a la negativa de la agrupación Gauchos de Güemes
a desfilar, como es tradicional, a raíz de que sus simpatías estaban a favor del
campo en el conflicto que desató el gobierno. Cómo si esto fuera poco, dos
cantautores se negaron a amenizar la reunión por considerar que ésta se "había
politizado" cuando a su juicio la fecha que se celebrara estaba por encima de
los partidismos.
Pero el colmo del disgusto de
Cristina fue el fracaso de la concurrencia. Según algunas fuentes, primero le
susurraron al oído el grave accidente que sufrieron algunos ómnibus que desde la
Capital Federal traían al público pago que debía aplaudir y gritar algunos vivas
a lo largo del discurso, pero lo más grave fue que sumado a todas estas
deserciones, además de un par de muertos y noventa heridos, la muchedumbre
apenas si superaba las diez mil personas, con algunos globos
que contribuían a poner una nota de color llevados de la mano de los
niños que acompañaban a sus padres y de los carteles y banderitas que les
suministraban a medida que descendían de los colectivos que a un costo adicional
de $ 200 por persona, habían arribado desde distintos puntos del
país.
Concluido el acto, Cristina lo
increpó a D'Elía, quien era uno de los responsables de organizar una
concentración que debía ser una réplica de la que el campo había desarrollado en
Rosario. Las palabras presidenciales fueron duras y las explicaciones de
"Albóndiga" D'Elía fueron insuficientes para dar una explicación aceptable. Por
ese motivo, la presidente ordenó que "en penitencia" le quedaba vedado regresar
a la Capital Federal en el Tango 01. Así, el piquetero se quedó varado en Salta
y el suceso podría ser el comienzo de su exitosa carrera
oficialista.