JUAN IGNACIO IRIGARAY
BUENOS AIRES.- Los productores rurales de Argentina desafiaron el
domingo al Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner con un multitudinario mitin de tono opositor y advirtieron
a la presidenta peronista de que, si no cambia la política agropecuaria, volverán a la huelga en las fincas y la protesta
en las carreteras.
La concentración reunió a 300.000 manifestantes, según los organizadores, en torno al monumento a la bandera de la ciudad
de Rosario (300 kms. al noroeste de Buenos Aires), este domingo 25 de mayo en que, además, Argentina conmemora el
198º aniversario del comienzo de la guerra de independencia de España, en 1810.
Los dirigentes de los gremios Federación Agraria (FAA), Coninagro, Confederaciones Rurales (CRA) y Sociedad Rural
(SRA) hablaron a la multitud. Eduardo Buzzi, de la FAA, afirmó que "el Gobierno de los Kirchner es el gran obstáculo
para el desarrollo del país" por los elevados tributos al campo, que el sector juzga confiscatorios.
Otro orador, Alfredo de Angeli, el más carismático entre los líderes campesinos y principal portavoz de la Federación Agraria
de Entre Ríos, advirtió que si en la nueva reunión prevista para el lunes entre los gremios y el Gobierno
"no hay soluciones", "volverán las acciones" de protestas al día siguiente.
Enfrentamiento con la sociedad
Aunque no precisó cuáles serían esas medidas de fuerza, señaló que "el Gobierno quiere que lleguemos al punto de
cortar rutas para enfrentarnos con la sociedad. Si cortamos rutas va a ser por culpa del Gobierno".
En cuanto finalizó ese mitin, la presidenta inició el acto por la fiesta nacional, en la ciudad de Salta, 1.800 kms. al
noroeste de Buenos Aires. Aprovechó a pedir a todos los "productores" que "aprendan" que "antes que el sector, está el país".
Y advirtió que Argentina "ya no reconoce propietarios, porque todos somos la patria".
El choque del campo y el Gobierno de Fernández ya lleva 75 días de duración y ha derivado en una fuerte
crisis política para la Presidenta. Por ello dimitió su ministro de Economía, Martín Lousteau, que había pergeñado el 'impuestazo' al campo.
Y las encuestas aseguran que la popularidad de la Presidenta se desploma del 45,2% de votos que cosechó en diciembre pasado
al actual 23% de imagen positiva, según los sondeos no pagados por el Gobierno.
El filón de la soja transgénica
Las dos huelgas rurales desatadas hasta ahora paralizaron en total 36 días el comercio en las provincias
más ricas del país: Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos, la fértil llanura pampeana, cultivada casi en su totalidad
con soja transgénica —el 'oro verde' del siglo XXI—. Argentina es el tercer exportador mundial de ese grano.
Para este año se preveía una cosecha récord de 13.000 millones de toneladas de soja, posibles de vender a 17.000 millones
de euros. Por eso, el Gobierno de Fernández de Kirchner, ávido de recaudar fondos para el Tesoro, vio el filón y en
marzo pasado aumentó el impuesto a las exportaciones hasta el 44%.
El conflicto desacelera la economía, cuya 'locomotora' es la producción agropecuaria y la industria conexa, que en total
aportan 40% del PIB y emplean al 36% de la población activa, unos seis millones de trabajadores. Por la crisis, subió
el IPC y cayeron los precios de las letras del Tesoro y el peso.