Alberto Fernández.
“No puedo más”. Con esa simple frase le resumió el jefe de
Gabinete, Alberto Fernández, su situación en el gobierno a un personaje de la
política que entre amague y amague de retorno a la arena principal hace temblar
la Casa Rosada. ¿Quién? Nada menos que Eduardo Duhalde.
Alberto Fernández se comunicó en las últimas horas con el ex
presidente, en lo que muchos leyeron como la búsqueda de un blindaje político
ante la cada vez más posible salida del gobierno de los Kirchner.
“Alberto no podés salir así en la tele, todo demacrado, todo
despeinado. No es bueno para el gobierno” lo chicaneó el ex mandatario. Humorada
que no encontró receptor del otro lado de la línea, donde abundaba la
preocupación y el malestar.
“Que querés que haga, no puedo más. No me voy porque no me
dejan” fue la contundente respuesta, según fuentes de La Política Online que
relataron en riguroso off the record la comunicación telefónica.
Todo indica que Alberto ya empezó a tejerse un colchón donde
caer sin lastimarse. Y ya es evidente que empezó a armar un espacio de
contención personal, que no incluye a los Kirchner.
Y como hizo todos estos años en el poder, el blindaje comenzó
por su lugar de construcción política: los medios. Una simple ojeada por los
diarios de mayor tirada basta para comprobar que tanto Néstor como Cristina son
blanco fácil mientras el jefe de Gabinete, la cara del Poder Ejecutivo en la
negociación con el campo, permanece indemne.
El otro frente que le queda es tratar de construirse un
salvoconducto con el peronismo. Y para eso, tal vez haya pensado que Duhalde es
el camino.
La remake de Bauzá
El movimiento de fichas de Alberto no es nuevo y el objetivo
es salir del caos nacional con el cartelito de ser el “racional” ante la locura
generalizada. Alguien en su mismo cargo lo hizo anteriormente con resultados,
dentro del panorama general, bastante satisfactorios.
En su momento, el ex jefe de Gabinete menemista, Eduardo
Bauzá, cuando la decadencia de la gestión de Carlos Menem se apoderaba de las
primeras planas periodísticas cerró un pacto con los medios que lo blindaron de
toda acusación. Así, el segundo hombre más poderoso de la Argentina después del
presidente en los calientes años noventa se salvó de cualquier denuncia de
corrupción.
Además, también apostó por el histórico dirigente del PJ
bonaerense como salvavidas. En ese momento, a mediados de los noventa, vendió un
reportaje a revista Noticias donde pronunció la frase que lo condenó: “mi
candidato es Duhalde”. Después de eso, Menem lo echó y nombró y a Jorge
Rodríguez en su lugar. El resto, es historia conocida.