|
Disculpen, pero no salgo de mi asombro. El país ha sido tomado por asalto por
la familia Moyano. En cada pueblo y en cada cruce de rutas hay "camioneros"
cortando el paso de todo, con excepción de ambulancias y camiones con oxígeno
para los hospitales locales. Sin embargo han mantenido como rehenes a médicos,
odontólogos y otros profesionales de la salud hasta por seis horas.
En Carlos Casares, corazón de las oleaginosas del
país, donde vive el Rey de la Soja Gustavo Grobocopatel, no hay nafta, ni
gasoil. Lo más serio es que no hay más gas en tubos ni garrafas, castigando
brutalmente a la gente más modesta.
Conozco a casi todos los camioneros
de mi pueblo. Son gente amable e increíblemente solidaria. Cuando hace casi un
año tuve un accidente que no fue fatal de pura casualidad, me rescataron los
camioneros. Son gente con códigos. Pero cuando me pararon en mi pueblo, no
reconocí las caras. Me amenazaron, pero no eran ellos y no tenían el típico
acento del Oeste de Buenos Aires sino el del Gran Buenos Aires.
Los
camioneros locales estaban, pero a los que les doy trabajo todo el año,
agachaban la cabeza con vergüenza y evitaban el contacto visual.
Casares
está sitiado como cualquier otro pueblo o ciudad de la Provincia de Buenos
Aires. No había panfletos sino palos. Un gordo que no es del pueblo exhibía sin
pudor una 9mm en una barriga que no es de trabajo.
Dentro del pueblo se
vive un clima de incertidumbre, de abandono, de despojo y de impotencia. Un
viejo español me dijo que aquello "[i]le recordaba a la Guerra Civil de la vieja
España, donde tu vecino te traicionaba y no dudaba en matarte por la espalda.
Era el mismo que hasta ayer habías ayudado a podar su parra... [/i]"
La
leche la están donando los tamberos de la zona. No hay carne ni pollo. No hay
verduras ni alimentos para los enfermos internados en el hospital. Vi a una
mujer en una bicicleta celeste con manchones de óxido buscando en vano una
garrafa.
Todo para doblegar a los chacareros. Todo para "ponernos de
rodillas".
Hoy, con mi amigo, socio y contratista, imaginábamos al
político asmático y ulceroso, riendo por las "picardías" cometidas contra el
campo.
Los restaurantes del pueblo están cerrados porque no hay que
cocinar, pero tampoco parroquianos. En los supermercados se niegan a venderle
nada a los sitiadores. Al gerente del Banco Nación se le caían las lágrimas
porque le ordenaron de Buenos Aires "apretar" a los chacareros con mora o en
descubierto. No creo que sea aquí solamente. Supongo que en otros pueblos será
lo mismo. El político asmático dijo "los quiero ver de rodillas". Se refería a
sus conciudadanos, a los que le aportan directamente un tercio del presupuesto.
Grobocopatel tiene aire acondicionado frío-calor y va y viene a Buenos Aires en
aerotaxi. Los piquetes lo tienen sin cuidado. Sus camioneros no son díscolos,
por el contrario, extremadamente obedientes. El no va a caer de
rodillas.
La 23a. Edición del diccionario de la RAE define a tirano
como:
[b]tirano, na.[/b]
(Del lat. tyrannus, y este del gr.
τύραννος).
1. adj. Dicho de una persona: Que obtiene contra derecho el
gobierno de un Estado, especialmente si lo rige sin justicia y a medida de su
voluntad. U. t. c. s.
2. adj. Dicho de una persona: Que abusa de su
poder, superioridad o fuerza en cualquier concepto o materia, y también
simplemente del que impone ese poder y superioridad en grado extraordinario. U.
t. c. s.
3. adj. Dicho de una pasión o de un afecto: Que domina el ánimo
o arrastra el entendimiento.
Qué bien le ajusta!
Por J.
Ricaldoni, productor. Desde Carlos Casares, Provincia de Buenos Aires. Sitio
web : http://www.universo campo.com/ Email : italo.martina -arroba-
hotmail.com
|