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CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24) Las estadísticas de mortalidad infantil en la provincia de Tucumán son
manipuladas.
Así lo denunció el viernes pasado el presidente del Comité Nacional de la UCR, Gerardo Morales, quien pidió un informe
a la ministra de Salud de la Nación, Graciela Ocaña, sobre la tasa de mortalidad infantil de cada provincia; la cantidad de
niños nacidos vivos y muertos con menos de 500, 1.000, 1.500, 2.000 y 2.500 gramos, y con peso superior a este último;
la evolución de la tasa de mortalidad neonatal, posneonatal y fetal; y la tasa de mortalidad materna, según publicó el diario
La Gaceta.
Es que se confirmó que al menos en Tucumán los nacidos con un peso inferior a 500 gramos son anotados como defunciones
fetales y logran así bajar la gruesa estadística de mortalidad infantil, tal como publica hoy una ivestigación de Mauro Federico
para el diario Critica.
Tomando los planteos de Cano, quien es vicepresidente del radicalismo nacional, el senador por Jujuy afirmó, según consigna
la agencia de noticias DyN, que “existe una tendencia a inscribir como defunciones fetales a los niños que, aun habiendo
nacido vivos, mueren inmediatamente”, lo que significa que “podría haber una subinscripción de nacidos vivos y
también de defunciones infantiles”.
Cano había formulado esta denuncia en la sesión del 25 de enero. “Hay mucha documentación sobre el descenso de la
mortalidad infantil, de más del 20% desde 2003, pero no sobre los niños nacidos muertos o fallecidos a poco de nacer. Según
los datos, hubo 642 defunciones fetales o perinatales en 2006, tasa que duplica la nacional y es la más alta del país, con
el 24,2 por mil”, dijo entonces según publicaba 26/01/2008 el diario La Gaceta.
Las afirmaciones de Cano motivaron la airada reacción del gobernador, José Alperovich, quien calificó de “infame”
al opositor.
Cano insistió con sus cuestionamientos durante la semana pasada y criticó, específicamente, que el mandatario afirmara,
que los índices habían disminuido al 12,8 por mil en 2007.
“En Tucumán sí bajó la mortalidad infantil. Lo que se cuestiona es que el oficialismo pretenda que se pasó de una
tasa del 25 por mil nacidos vivos en 2003, a una menor al 13 por mil en 2007. Según los expertos, es casi imposible que haya
bajado 12 puntos en cuatro años”, aseguró el jueves pasado Cano.
“Es más llamativo aún que en la provincia, según las cifras oficiales, tengan igual expectativa de vida un niño que
nace pesando 1.500 gramos que uno que nace con 2.500 gramos. Antes, por cada dos niños de bajo peso que perecían, moría uno
de peso normal. Hoy, la relación es uno a uno”, condenó Cano.
El legislador expuso, también, que Formosa, que tiene la tasa de mortalidad infantil más alta del país, muestra la mitad
de la tasa de mortalidad fetal de la provincia.
“También inquieta que, habiendo tanta entrega de anticonceptivos para prevenir embarazos no deseados, el incremento
de abortos haya sido explosivo: del 11,5% al 16,5% cada 100 ingresos obstétricos, entre 2006 y 2007”, aseveró el tucumano.
Este dato, como los anteriores, fue tomado por su correligionario jujeño. “Esto es un indicador de la manipulación
de las estadísticas: lo que sacan de un lado lo ponen en otro”, sentenció Morales.
A los efectos del registro estadístico, en la República Argentina, se emplea la siguiente definición de nacido vivo recomendada
por la Organización Mundial de la Salud (OMS): “Nacido vivo es la expulsión o extracción completa del cuerpo de la madre,
independientemente de la duración del embarazo, de un producto de la concepción que, después de dicha separación, respire
o dé cualquier otra señal de vida, tal como latidos del corazón, pulsaciones del cordón umbilical o movimientos efectivos
de los músculos de contracción voluntaria, tanto si se ha cortado o no el cordón umbilical y esté o no desprendida la placenta.
Cada producto de un nacimiento que reúna esas condiciones se considera como un nacido vivo”.
“Se ganan o se pierden elecciones según la tasa de mortalidad infantil, por eso es importante que las estadísticas
sean creíbles”, explicó el legislador tucumano por la UCR José Cano, quien preside la Comisión de Derechos Humanos a
Critica.
“Cuando asumió su primera gestión como gobernador en 2003, Ricardo Alperovich trajo un equipo de profesionales para
conducir el ministerio a cargo de Juan Manzur. Prometieron que iban a hacer un milagro reduciendo la mortalidad infantil a
menos de la mitad. Pero no dijeron nada del dibujo estadístico”, afirmó Cano. “Los indicadores mejoraron pero
no pueden alterar las definiciones internacionales de lo que es un nacido vivo o una defunción fetal para forzar los números
en tiempo récord”, explicó.
Para Elsa Moreno, sanitarista argentina que vive en Tucumán y es consultora de la Organización Panamericana de la Salud
(OPS) “Hubo errores graves pero no fueron aislados: en 2004, en una reunión del Consejo Federal que nuclea a los ministros
de Salud de las provincias, se sugirió que, al no existir un desarrollo científico que garantice la sobrevida de bebés nacidos
con menos de 500 gramos, había que consignarlos como mortandad fetal o nacidos muertos, por eso las estadísticas dejaron de
ser confiables”. El dato lo confirmó Manzur –hoy vicegobernador provincial– quien en una charla mantenida
hace cuatro años con el entonces vicepresidente de la Comisión de Salud de la Legislatura tucumana, Alejandro Sangenis, “me
aseguró que la indicación había sido impartida en una reunión del Cofesa de la que participó en 2004”, según explicó
Sangenis.“Se debió hacer una investigación de esas denuncias pero se prefirió negar la realidad y separar de sus cargos
a las personas que alertaban sobre las irregularidades”, opinó Moreno.
Fernando Avellaneda, viceministro de Salud tucumano, explicó que “las cifras oficiales de mortalidad infantil son
verosímiles, pues tienen coherencia epidemiológica y se han modificado mediante intervenciones basadas en la evidencia. Puede
resultar llamativo que el descenso de la mortalidad infantil se haya logrado en un corto período pero se explica porque las
acciones fueron concentradas en la mejoría de la calidad de la atención del recién nacido”. Acerca de la denuncia por
el subregistro de los nacidos con bajo peso, las autoridades sanitarias tucumanas negaron las acusaciones y las atribuyeron
a “cuestiones de índole política que no tienen que ver con la salud pública”. En un documento oficial entregado
por Avellaneda se afirma que “las cifras reportadas por Tucumán de nacidos vivos en 2006 tienen la misma distribución
por categorías de peso que otras provincias, a excepción del número de menores de 500 gramos, pero Tucumán reporta una cifra
de nacidos vivos en esa categoría tres veces mayor que la de otras provincias”. Para 2007 la mortalidad mostrará un
nueva reducción, con una tasa de 12,9 por mil.
En tanto, fuentes cercanas a Graciela Ocaña confirmaron a Critica que “se sigue con preocupación el caso de Tucumán”
y que en las próximas horas se dispondrá una “investigación exhaustiva de las metodologías de registro para determinar
las responsabilidades en la alteración de las estadísticas que pudieran haberse realizado durante el período 2003-2007”.
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