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Mientras
Cristina se pasea alegre e
irresponsablemente por Europa, en nuestro país se agrava día a día una de la
crisis más significativa de nuestra historia institucional y el conflicto va
extendiéndose rápidamente por todo el país. En realidad la ausencia de la
presidente influye poco y nada, ya que cada vez queda más
evidente su simple papel figurativo
y los esfuerzos para disimular esta irregular e insólita situación, fueron
quedando de lado.
Su
esposo es el que lleva las riendas del gobierno y sus decisiones son las mismas
que empleó y marcaron los ya cinco años de gobierno: empecinamiento,
tozudez, falta de flexibilidad, dureza y fundamentalmente ausencia del más
elemental sentido común. Y también como siempre, su asesoramiento
provino de la “mesa chica”,
conformada por tres o cuatro personas de su entorno más íntimo, que utiliza para
apuntalar y adoptar sus decisiones.
Es
casi inimaginable una situación más absurda y grotesca que la mencionada.
Decisiones gubernamentales que afectan a millones de personas, prácticamente a
todo el país, son tomadas por personajes
que no tiene la preparación minima adecuada para analizar la delicada situación
existente.
Y
como no puede ser de otra manera, estas decisiones, una peor que
otra, van agravando cada vez más este ya largo conflicto. Kirchner
tal como lo expresó hace unos días, busca humillar y doblegar a la gente del
campo y lo que logra con este tipo de medidas es abroquelar a las organizaciones rurales
y alinear a todo argentino tras estas demandas. No por las demandas en si,
sino en repudio al autoritarismo y prepotencia presidencial y por la alevosa
vulneración de las etapas y pasos que marcan las leyes y la
Constitución.
Engaños,
mentiras, dilaciones, postergaciones, incumplimientos, humillaciones. Ninguna voluntad
de dialogar y consensuar, y con muestras de una intolerancia
creciente, el gobierno cada vez va tensando más la cuerda. Casi se
podría afirmar que en esas decisiones autodestructivas son tomadas adrede, para
vaya saber para que fin espurio, cueste lo que cueste y caiga quien
caiga.
¿Habrá
perdido el ex presidente el sano
juicio? ¿Estará en sus cabales?
Ahora después
de casi tres meses de de
desgaste, confrontación, y millones de
dólares de pérdidas para el país y para el agro, Kirchner desafiante decide
también la criminalizació n y
judicializació n de los actos de la gente del campo. Otro manojo de leña al
fuego.
Esta decisión
es realmente peligrosa ya que
el gobierno no cuenta, a consecuencia a su política de humillación y denigración de
las instituciones armadas, con los medios de coacción que disponen
los gobiernos para resguardar la seguridad, el orden y como garantía del
cumplimiento de las leyes.
En el supuesto
de efectuarse un paro general
en el país, Kirchner no dispone de los
medios institucionales para contrarrestarlo. Únicamente sus grupos de
choque, los piqueteros y organizaciones similares aliadas del gobierno. Los
políticos aliados como vemos casi a diario, están tomando distancias de tanta
torpeza.
Difícilmente
le respondan
adecuadamente las fuerzas policiales y de seguridad. Las FF.AA, por ley está
impedidas de actuar en el frente interno. Seguramente tampoco lo harían de
serles ordenado.
Y
de ser obligadas a actuar
las fuerzas policiales o de seguridad, estas seguramente tendrán perfectamente
en claro, que no actúan contra contrabandistas, narcotraficantes o terroristas
como lo hicieron en la década del 70. En esta oportunidad, lo
harían contra pacíficos
ciudadanos que simplemente están reclamando por sus derechos avasallados por
este despótico gobierno y que detrás de ellos se encuentra el grueso del pueblo
argentino.
"La decisión de Kirchner es
la violencia
porque cree que con eso genera una especie de venganza contra el pueblo. También
es para instalar el miedo. Ahora, si él cree que con esto puede controlar, lo
único que hace es alejar a una sociedad que mayoritariamente quiere la paz",
indicó Elisa Carrió. (ref.1)
Kirchner está dividiendo
al pueblo argentino
en dos facciones directa y peligrosamente enfrentadas. Una, la mayoritaria,
que brega por la paz, la
sensatez y la concordia. La otra muy minoritaria, la de los
dirigentes genuflexos, su clientela de interesados y beneficiarios de las
prebendas y favores del gobierno.
Solo falta una chispa para que
la situación
pueda hacerse incontrolable. Un solo hecho asilado de violencia puede desatar un infierno
de consecuencias catastróficas.
No tendría las
características de una guerra civil. No obstante las puebladas de gente
enardecida por el desencanto, la
frustración y el engaño podría llegar a ser extremadamente violenta buscando
cobrarse la traición de sus dirigentes y representantes.
Nuestra historia
muestra que el argentino
generalmente tranquilo y pacífico, puede
llegar a límites de agresividad y crueldad inéditos cuando sus derechos o
libertad son avasallados.
Es de esperar
que se imponga de una vez por
todas el sentido común.....por supuesto en el gobierno.
02-Jun-08
Dr. ALFREDO RAÚL WEINSTABL
alfredo@weinstabl. com.ar
NOTAS:
(1) Elisa Carrió. –
Diario La Capital
01-06-08
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