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Si el kirchnerismo apuesta al caos y la violencia para
desarticular la protesta del campo, se puede decir que empieza a alcanzar un
triste éxito.
El frente de una compañía cerealera de la ciudad
bonaerense de Tres Arroyos fue baleado esta madrugada. El hecho ocurrió en la
Compañía Argentina de Granos, ubicada en Mosconi 850, al lado de la ruta 3,
donde un impacto de bala efectuado por desconocidos perforó una vidriera, sin
provocar heridos.
En tanto que anoche, la tensión en la ruta 205 alcanzó
su punto máximo y durante una discusión entre camioneros, Ignacio Iribarren, de
55 años, apuñalado. Esto dio lugar a una batalla campal que terminó con el
hombre internado, un camión prendido fuego y varios vehículos con los vidrios
rotos.
En la tarde de ayer, Iribarren se recuperaba en el hospital Ramón
Carrillo. En la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) de Saladillo, la fiscal
Patricia Hortel comenzaba a investigar. La ruta aún estaba ocupada por
ruralistas -situados al costado- y conductores de camiones -que atravesaron un
transporte para impedir el paso hacia Saladillo-. Y aunque se estableció un
sistema para desviar a los vehículos particulares y ómnibus por caminos
vecinales, reinaba la anarquía: ni unos ni otros se hacían responsables de los
bloqueos, informó La Nación.
"Los transportistas de Roque Pérez nos
unimos a los productores en la ruta. Si no trabajan ellos tampoco lo hacemos
nosotros. Pero anoche, unos choferes que no son de acá se pusieron nerviosos.
Intentaron pasar con un camión y hablamos para convencerlos de que esperaran. En
ese momento, sentí un golpe en la espalda. Al rato, noté que tenía sangre",
relató Iribarren, que suele transportar cereales hasta Buenos Aires y
Rosario.
El hombre fue hospitalizado de urgencia y mientras los médicos
cerraban su herida de 13 centímetros de profundidad y la policía iniciaba un
sumario por lesiones, en el kilómetro 133,5 de la ruta 205, se desataba el caos.
Los transportistas de la zona, indignados, comenzaron a buscar al autor del
"puntazo". Los más exaltados habrían roto los vidrios de algunos de los camiones
de los agresores.
Según la versión de varios testigos, encontraron un
celular tirado que estaba sonando y tomaron nota del número que figuraba en el
visor. Luego, se comunicaron y exigieron al interlocutor que se presentara en el
lugar para esclarecer lo ocurrido con la policía. El hombre volvió a la ruta
pero sin su acompañante, que según testigos sería quien hirió a
Iribarren.
Varias fuentes, incluso las policiales, coinciden en que se
trató de una gresca entre transportistas locales y de otros sitios. Testigos
también afirman que los agresores habían bebido alcohol en una parrilla cercana
y que la policía casi no intervino.
"Los médicos me dijeron que la herida
podría haber sido mortal. Creo que en todo esto hubo infiltrados: veo la mano de
los camioneros mandados por el Gobierno. No mandan a la policía ni a la
Gendarmería a las rutas, pero reprimen de esta manera", dijo Hilda Herrera,
esposa del herido.
En tanto que en el Chaco, durante una asamblea de
productores, alguien prendió fuego a una camioneta.
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