Ochenta días y ninguna flor. Si la Crisis de los Misiles duró 13 días, la crisis del campo ya ha consumido
meses, adjetivos, lucubraciones y, sobre todo, una enorme cantidad de naderías. Nadie quiere seguir con esto, salvo los protagonistas,
piezas alocadas en un tablero que ya no siquiera es de arena. A este conflicto le falta un Samoré, pero nadie es capaz de
retroceder un paso.
La sensación es que todo se ha escrito, todo se ha dicho, todo se ha buceado en la entrelínea. El hartazgo
de la buena parte de la sociedad es tan patente como el rostro demacrado del jefe de Gabinete, Alberto Fernández, quien intentó
al inicio del conflicto aportar una cuota de raciocinio pero fue arrastrado de las orejas por el presidente Néstor Kirchner,
quien, como Carlos Menem en los 90, tiene una creencia que linkea con el autoritarismo: "A los tibios los vomita dios".
Ya no hay palomas en Casa Rosada, todos son halcones dispuestos a obtener una victoria a lo Pirro, cueste
lo que cueste y caiga quien caiga.
El anuncio de la baja en las retenciones producida la semana pasada es un buen ejemplo que demuestra la
escasa predisposició n para buscar una salida acordada. Aunque para los dirigentes ruralistas haya sido insuficiente, el laberinto
en el que se han metido hubiera generado una nueva tregua si eran invitados al diálogo, previo a la conferencia de prensa.
Pero ya lo dijo Kirchner, quien quiere ver "de rodillas" a quienes le han generado un costo político que
seguramente cambiará el mapa político de la Argentina cuando en 2009 se tengan que elegir
legisladores. Mañana, las entidades deberán merituar en qué punto se encuentra la correlación de fuerzas,
si el hartazgo social con el tema no amerita desensillar hasta que aclare. Al menos deberán extremar su capacidad para poner
sobre escena medidas que escapen a la lógica del corte de rutas en todo el país.
"Eso es verdad, pero usted no sabe cómo están los gringos en el interior profundo; quieren más, nunca
van a perdonar al gobierno. No se olvide que la mayoría votó a Cristina por lo que había hecho Néstor. Lo que viene puede
ser peor", alerta un dirigente de la Federación Agraria.
¿Qué puede ser lo peor? Cuando LaCapital deja flotando la pregunta, el dirigente agrario recuerda los
huevazos e insultos contra el gobernador de Chaco, Jorge Capitanich, y revela que si no era protegido por fuerzas de seguridad
la situación se hubiera tornado "tremenda".
Como un bombero loco que apaga incendios con litros de nafta, la aparición en escena de funcionarios judiciales
adictos al oficialismo deteniendo a chacareros y promoviendo citaciones a políticos volvió a enardecer a la patria chacarera.
Algunos participantes de piquetes y asambleístas permanentes ya propusieron escrachar a los dirigentes políticos santafesinos
que se muestran reacios a su posición.
El que primero padeció esta metodología (siempre repudiable) fue el presidente del bloque de diputados
nacionales del Frente para la Victoria, Agustín Rossi, quien recibió insultos en la propia puerta de su domicilio. Otros legisladores
nacionales (fuera de la bota) también fueron repudiados aunque los episodios no tuvieron difusión pública.
Los llamados al diálogo, al sentido común, a la paz social convierten al sujeto emisor en un ingenuo frente
a la catarata de insensatez que brota desde las partes en pugna. Sin embargo, no hay que ceder en este punto: acuerdo, pacto
y negociación son términos habituales en cualquier democracia moderna, algo de lo que Argentina se aleja peligrosamente.
Tal vez, la veta más interesante de este soporífero conflicto tenga que ver con la entrelínea política.
El ex presidente Kirchner advierte que su regreso al "pejotismo" podría tener un costo alto. El senador-productor Carlos Reutemann
parece haber encontrado la salida a la jaulita de oro a la que lo había confinado la Casa Rosada.
El Lole salió a hacer campaña por la candidatura de Ricardo Spinozzi a presidente del PJ. El viernes a
la noche reunió en Angélica a intendentes del departamento Castellanos, y los instó a trabajar en ese sector. Luego, se trasladó
a San Vicente, y con un frío que taladraba los huesos, compartió un piquete con los chacareros. ¿Si Reutemann es candidato
a congresal en la lista de Spinozzi, Jorge Obeid volverá a ser aliado del Lole?
Ni lerdo ni perezoso el pescador de aguas turbulentas Eduardo Duhalde vocea off the record que tiene un
plan por si la crisis se agrava.
Como un deja vu del 2001, radio pasillo comienza a manejar los nombres del santafesino, de José Manuel
de la Sota y de varios más que aún no han roto lanzas pero estarían próximos a hacerlo, como estandartes de una fuga peronista
que le daría batalla al kirchnerismo. ¿Serán las internas santafesinas del PJ el primer campo de batalla?
Habituales visitantes de Balcarce 50 disienten con esa perspectiva. "(Carlos) Kunkel salió a atacar al
Lole porque algo debían hacer. Pero el Lupo no come vidrio y sabe que lo peor que podría hacer es dejarlo al Lole en libertad
de acción. Cuando se termine la crisis del campo habrá que pensar en cómo sigue el país, en las inversiones. .. Y Reutemann
talla fuerte en esas cuestiones", explica la fuente, para la que la situación de De la Sota no es la misma. "Le falta chapa,
ya quiso ser presidente en el 2003 y, como se dijo entonces, no movió el amperímetro. Los demás no existen y Duhalde tiene
que operar debajo de la superficie", amplía.
Cierto es que al kirchnerismo le cuesta cada vez más encontrar voceros de peso que vayan a discutir a
los programas políticos de cable. Rossi bajó las apariciones públicas, y la nueva estrella mediática es el diputado Edgardo
Depetri, líder del Frente Transversal y compañero de ruta de Luis D’Elía. Demasiado poco para semejante problema.
Otra vez, fuera del justicialismo, reina la dispersión. Una multitud de opositores encabezados por Elisa
Carrió, que van detrás de los acontecimientos pero que en estos 80 días de furiosa pelea no lograron sentarse ni para ofrecer
una conferencia de prensa.
Mauricio Macri permanece ajeno a la pelea, como queriendo dar una señal de su estrategia: gobernar, gestionar
y hablar poco para constituirse en una versión hacedora de centroderecha cuando el 2011 anuncie la temporada de elecciones.
Cristina cae en las encuestas como un grano de pochoclo arrojado desde un piso 20, pero nadie desde la
oposición capitaliza el peor de los momentos que atraviesa la presidenta, a quien algunos peronistas ya chicanean citándola
como "la jefa de protocolo" del Ejecutivo nacional.
Hartos de estar hartos, los argentinos ingresan a una nueva semana pero con los mismos ruidos de fondo.
Al fin, la canción sigue siendo la misma